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lunes, 31 de agosto de 2020

OLAS Y ESPUMAS ROMPIENDO EN MI ORILLA.




Las olas fueron rompiendo sobre la orilla de la playa. 
Con bravura e ímpetu una a una. 
Las espumas del mar disolvían tu nombre de piedra marina y sílfide. 
Fuiste escalonando sobre viejas caracolas al paso de las gaviotas remolinadas en el azul cielo. 
Golpeaba la costa con mucha fuerza. 
Rompías los cristales de sales de rocío al amanecer. 
Un pedazo de carne sin latidos flotaba en la inmensidad del mar. 
Desprovisto de corazón y sin sentido.
Las olas seguían rompiendo sobre la orilla del mar y una voz ronca y trémula como una nota suspendida en fuga o quimérica sonata se oía dentro de las espumas del mar. 
Un sonido cóncavo se desprendía de una piedra azul turquesa que veía caer hasta la profundidad del golfo. 
Me fui lentamente hundiendo contigo.
Las náyades traían un perfume de rosa marina en sus pétalos ingrávidos. Con tu piel rosácea.
Desprendí mis manos y pies en el agua.
Saqué mis ojos de mis bolsillos. 
Puse mis lentes sobre un pececito. 
Entré desnudo al azul verdoso de tus ojos y fui disolviendo mis carnes en las tuyas. 
El mar embravecido rugía como león hambriento. 
Poco a poco fui tomando calma sobre el atardecer que moría entre verdes filamentos de algas en tus ojos.
La nada me absorbía.  
Un raro respiro de mar se sacudía en mi café esa mañana


Rafael8 Deliso Guerra. 
31 de agosto de 2020
Uruguay.

 Licencia de Creative Commons
OLAS Y ESPUMAS ROMPIENDO EN MI ORILLA. by Rafael Deliso is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://ubunturamade.blogspot.com/2020/08/olas-y-espumas-rompiendo-en-mi-orilla.html.

sábado, 29 de agosto de 2020

LEJANÍA





Micro relato.


Y los hombres miraban esa otra libertad detrás del armazón de hierro.Una libertad con azules alas y afelpado grisáceo que sobre la lejanía volaba y revoloteaba entre frondas y caía vertical en sus sueños como un almohadón dorado. La distancia parecía ascua y la verdad acuífero.
El silencio prolongado de sus manos encallaron en los puertos. Y las gaviotas llevaron el mensaje de no ataduras sobre su pico.

Rafael Deliso
29 de agosto 2020
Uruguay.

sábado, 1 de agosto de 2020

EL RICO Y EL MENDIGO.

EL RICO Y EL MENDIGO.
RELATO. 

Hubo un hombre que tenía  solamente mucho dinero. No tenía más nada ni a más nadie.Su dinero lo hacía poderoso y grande. Se jactaba todo el día de pavonear sus riquezas al salir el sol dentro y fuera de casa y fanfarronear a viva voz: ¡soy muy rico, soy muy rico! Su casa era de mármol incrustado en todas las paredes con piedras de lapislázuli para contactar con los espíritus guardianes sus pertenencias y no ser robadas, y en el  jardín un pavo real de oro macizo sobre una fontana de alabastro puro,el oro era  igual en sus baños, la piscina de material traído de la India, los muebles de Francia y un coche de oro y plata hecho en Italia por el mejor fabricante de autos. Sus riquezas eran incontables y su vida un lujo. Era un hombre muy rico. Podríamos decir el más rico del planeta tierra. Pero al canto del pájaro en el árbol, al paso del viento sobre las ramas y al espejo del rocío sobre la hierba. Al brote del sol entre las frondas, se sentía triste. Era un hombre sin riqueza interior.  

Pasa un mendigo cantando una dulce canción:   

Brotan las ramas del árbol   
de nada te sirve tu mármol.  
La, la, la   todo es vanidad.  

Llora el hombre rico
y al atardecer muere.  

Ese día en el cielo el hombre rico va a un fuego devorador. Su alma se quema lentamente. Grita por querer volver y repartir sus riquezas entre los pobres y desposeídos. De nada sirvieron sus riquezas. Y menos sus ruegos. Se quemó todo lo que acumuló en su corta vida.  

Se oye una canción:  
Las riquezas de nada sirven   
si vives solo para ellas.  
La, la, la   
se queman como centellas.
  

FIN DEL RELATO.   


Rafael Deliso Guerra 31 de julio de 2020 Uruguay. 
Todos los derechos, ®
 Licencia de Creative Commons
EL RICO Y EL MENDIGO. by Rafael Deliso. is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://ubunturamade.blogspot.com/2020/08/el-rico-y-el-mendigo.html.


miércoles, 29 de julio de 2020

CONOCER A LOS DELFINES.

CONOCER A LOS DELFINES.
RELATO.



Le había pedido a mi papá que me llevara a conocer a los delfines.
Eran mis vacaciones de agosto y estaba emocionado para visitar con ellos 'El Parque Nacional Mochima'.
Salimos de la isla de Margarita en Ferry hacia Puerto La Cruz y de allí nos trasladamos a Mochima.
Nos paramos en la entrada del pueblo de Mochima. En una venta de empanada desayunamos. Nunca había comido unas empanadas como en aquel negocio del pueblo.
Abordamos una pequeña embarcación en el muelle. Mi madre me tomó de la mano para subir al bote. Veía gaviotas picoteando el espejo del mar. Otras volaban dando giros como una ecuación aérea. Se oían griteríos de niños en la playa. Subimos a las 7:45 al bote.
Era una embarcación pequeña.
El sol se levantaba tibio sobre el horizonte. La barcaza se mecía con las olas del mar.
El cielo era muy azul. A través del cristalino sol las gaviotas hacían acrobacias en el cielo. Era todo un gimnasio de vuelo y aleteo. Íbamos cinco en la pequeña embarcación :mi padre José, María mi mamá, Eugenia mi hermanita, mi persona  y el hombre que conducía el bote. Con una música divina y celestial, los delfines se paseaban por el azul mar. Logré contabilizar hasta 20 delfines. Bailaban con un ritmo hipnótico. Se sumergían y afloraban desde la profundidad del océano con una belleza indescriptible y brotaban moviendo su dócil y tierna cabeza.
Algo mágico y maravilloso para mis doce años.
-Estás contento, Miguel, de verlos tan cerca. Me dijo mi padre.
-¿Te gusta tu regalo de vacaciones?
Mi madre veía el mar con éxtasis.
Le respondí con un ¡Sí!
El conductor del bote nos llevó a una exótica playa, de aguas cristalinas y color turquesa, arenas blancas. Comimos pescado fresco, recién frito en la orilla del mar. Parte de la tarde nos bañamos en esa playa. Al atardecer nos recogió el hombre y nos llevó de regreso.
Había cumplido mi sueño de conocer a los delfines en Mochima. 
Un delfín es como una cajita de música que alumbra el cielo con su perfume.
Esa frase que inventé la escribí en mi diario.

 

Rafael Deliso Guerra.
28 de julio de 2020
Urugua.   CONOCER A LOS DELFINES. 

RELATO.


Licencia de Creative Commons
CONICER A LOS DELFINES by Rafael Deliso is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://ubunturamade.blogspot.com/2020/07/conocer-los-delfines.html.




sábado, 18 de julio de 2020

MI HISTORIA. PRIMERA PARTE.



MI HISTORIA. PRIMERA PARTE.  RELATO.

Comenzaré diciendo que soy Arturo Córdoba, que nací en un pequeño país de Centroamérica, que a los doce años quedé huérfano de padres y que fui a la escuela hasta terminar la primaria. Que de chico tuve que lustrar zapatos y vender golosina para sobrevivir. Que nada me fue fácil y que me crió adolescente una señora del barrio a pedido de mi madre unos años antes de morir de cáncer. De mis otras ocupaciones vendí periódico en la calle junto a otro amigo de nombre Rubén que a decir verdad tuvo casi la misma suerte mía y perdió a sus padres en un accidente de tránsito pero a diferencia que Rubén vivía con su abuela ya bastante mayor y una hermanita que era menor que él y el cual Rubén tenía como derecho y obligación moral ayudarla ya que Doña Mercedes su abuela sufría de artrosis y deformación en todos sus huesos y esto le hacía difícil poder trabajar en la calle. Ella se sostenía de remendar ropa y planchar y con algunas contribuciones de la gente del barrio que eran solidaria con ella. Mi historia parecería muy inverosímil si no dijera que a los doce años me enamoré.  Era una persona mayor y con largos cabellos negros y unos ojos azabaches y mirada muy dulce. Era mi maestra. Leticia o mejor dicho la maestra Leticia era un encanto de mujer y de profunda psicología. Sabía por lo que pasaba y muchas veces me dejaba algunas golosinas en mi mochila. Venía a la hora del recreo y sabiendo que yo dejaba mi mochila sobre el pupitre, furtivamente dejaba colar con sus delicadas y frágiles manos algunos caramelos y chocolates. Jamás me atendió mal en sus horas de clases y nunca tuvo palabras de reproche  a mis momentos  de verme taciturno e introvertido dentro de mi cáscara en sus horas  clases. Debo hacer un paréntesis porque ya de 40 años y estando en Zacapa de un viaje que tuve que realizar por motivos de trabajo, me enteré de la muerte de mi maestra.  Fui al cementerio y lloré toda aquella tarde.  El cielo parecía una larga tela bermeja donde esporádicas nubes negras viajaban lentamente.  Después de la muerte de mis padres, nunca lloré tanto por alguien. Dejé flores sobre aquella lápida y mis lágrimas de rodillas sobre la tierra de aquel Camposanto.
(Continúa) 





Rafael Deliso Guerra
18 de julio 2020
Uruguay



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MI HISTORIA. PRIMERA PARTE. by Rafael Deliso is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://ubunturamade.blogspot.com/2020/07/blog-post.html.

viernes, 17 de julio de 2020

HAIKU


I

El hacha apunta. 
El verano está cerca. 
Caen las flores. 


II

Despierta el alba 
los diamantes en la flor 
bostezan de sol.


III

Pasan gaviotas.
El cielo del invierno 
nubla mis ojos. 


IV

Verano largo
sombras desparramadas 
se agrieta el día.



V

Las verónicas
en la florida estación 
subliminales

VI

Un paso borra
los caminos andados. 
El viento pasa. 


VII

Memoria mía 
cercada de recuerdos. 
Fragmentos rotos.


VIII

El aleteo 
de su voz mariposa 
forma un huracán. 

 IX

Sobre la nieve
su gélido corazón
distante al mío.

 X
 
Fría mañana
el negro cableado
canta el pájaro.  


 XI

La Primavera
trae recuerdos dulces
con su presencia.  


XII

Camino frágil
las rosas con espinas
hincan el alma.  


XIII

Gritan mil voces
saltan las emociones
al atardecer.




Rafael Deliso Guerra 
17 de julio 2020
Uruguay. 


Licencia de Creative Commons
HAIKU by Rafael Deliso is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://ubunturamade.blogspot.com/2020/07/haiku.html.

martes, 9 de junio de 2020

SOL DEL TRÓPICO.




Me gusta beberme el sol
cuando va muriendo
detrás de esas montañas.
Me gusta el sol del trópico.
Ese que quema la piel
y entra por la nariz
con su olor a sábanas limpias.
El sol es espumoso
como una media jarra.
Tiene claridad de verdad.
Habla y tiene la voz de los
ríos suaves con sus juncos
y sus piedras pulidas.
Amo este sol del atardecer.
Es quieto y oloroso.
Diáfano y se escurre
entre frondas quietas.
Cura un trozo de mí.
Me hace sacudir su luz y
desempolva estos rincones con
sus manos.
Amo este sol de la tarde,
de este sábado silencioso...
Y me bebo el sol
a cucharadas como un remedio
saludable entre las orquídeas
de las altas montañas
de Naguanagua.



Rafael Deliso.
29/04/2017