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domingo, 21 de diciembre de 2014

Como yo te amo...


XIV


Te amo

déjame decírtelo

mientras recorro tu piel.

Romper los crepúsculos

a insistencia

de tus ojos.

Ir hilvanando

una tenue lluvia

en los aleros que caen

de tus pestañas.

Quiero ir recorriendo

los angostos caminos

que tomas en tu justo vivir.

Y perfumarme de esa huella

dulce y fresca del amanecer.

Esa que marca mi camino

de pájaros y nubes,

de rocío y olor de tierra.



Y mientras tanto,

déjame decírtelo

al escribirte,

decirte al oído,

¡te amo!

susurrándote

exquisitas frases

de amor

como yo te amo...


Rafael Deliso
21/12/2014

(De "Raigambre de luz")
Licencia Creative Commons
Como yo te amo... por Rafael Deliso se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.
Basada en una obra en http://ubunturamade.blogspot.com/.

sábado, 20 de diciembre de 2014

La llamada equivocada.

La llamada equivocada.
Breve relato.

Eran las 11 am y saliendo del Big Low Center
el teléfono sonó dos veces.
La segunda vez habló una voz de mujer, fue corto
su diálogo y cerró. Su acento era andino, él no le
hizo caso y continuó hasta su destino.
El número terminaba en 253, atinó con calma.
Roberto lo miró dos veces e intentó marcarlo, y
nuevamente esa voz lejana que escuchaba brevemente
hasta que se desvaneció entre un disculpe y un no
se preocupe.
Se miró a si mismo en la camionetita de pasajero
y se dijo:
-Alguna llamada equivocada ésta.
Y susurró entre diente:
-¡Cómo se mezclan los números!

El camino se hacía rutinario como todos los días,
y el tráfico pesado a esa hora rayando el mediodía.

Allí frente a él:
"Gran Circo Mágico,
venga y vea a la niña araña.
Entradas económicas".

Miré a través de la ventanilla de la camionetita, ruta
La Esmeralda, al lado derecho, una gran lona alta y
banderitas de muchos colores. Y más allá, nubes
blancas como fondo, altas, y de un brillo uniforme,
y un cristalino cielo azul que parecía ponerse con
nubarrones negros.
Circo y cielo parecían disolverse al unísono.
Y un hombre alto con aspecto de Goliat, en plena
avenida repartía papelitos del circo.
"Primera entrada a mitad de precio".
Leí en un volante que me entregó el hombre y le dije:
-¡gracias!
Seguí el camino en mi transporte público y la gente
decía: -¡Oh, sí es extraordinaria, la vi en la tele!
El chofer comentaba:
-Tienes que verla escalando como araña esa torre alta.
No hice mucho caso y me puse a leer a Pavese.
Llegé a mi destino, desempolvando el periódico
del día y antes de entrar a mi trabajo me puse a leer
algunos artículos...

La mañana había pasado rápida y algunos nubarrones
ennegrecían el cielo al mediodía con ganas de llover.

Aquel día terminó sin muchos contratiempos y al
atardecer, terminando sus labores, Roberto se fue
a su casa.
Antes de acostarse no dejó de pensar en un instante
en aquella llamada y en esa voz  tan extraña y que hacía
darle vuelta y giros en sus pensamientos, pero que al
final no dio mucha importancia y se durmió.

Pasaron dos o tres semanas y un domingo a las siete
de la mañana se dijo: -escribiré un mensaje a ese
número porque no sé...esa voz tan misteriosa, ese
sonido tan triste y apagado...

Intercambió mensajes con aquella mujer, Roberto
esa mañana.

Supo su nombre Carmen, ¿era ese realmente su nombre?
Quedaba la duda. Tal vez era una sombra o algún fantasma
con voz y con un número final 253.
Roberto siempre fue esquivo a ese tipo de relación y no
dejaba de ser desconfiado, sobre todo, sabiendo que
respondía a una voz desconocida y que no sé por qué
razón gozaba de cierta simpatía para él.
Pero los mensajes se fueron multiplicando  y algunas
llamadas sonaban al teléfono de Roberto.
Y así, lentamente aquel edificio e idilio fue tomando forma
y cada día crecía un jardín con flores.
Y un perfume extraño fue envolviendo a Roberto y a Carmen.
Se fueron llamando con el dulce acento de las palabras que
acercan el alma y que la soledad va sellando con latidos
al unísono de dos corazones desnudos del frío, y de las
circunstancias...y del quebranto.
Se fueron conociendo por mensajes y por algunas llamadas
que se hacían de vez en cuando y que de cuando en vez, él
insistía.

Un día le dice Carmen:
-No tengo que comer y ando enferma,¿puede enviarme algún
dinero?
Él con su gran corazón la ayudó en dos oportunidades, girando
a una cuenta que no era la de ella, porque aquella mujer ni
número de cuenta tenía. ¿o sí?  y desde ese momento las
cosas para Roberto fueron más misteriosas.
No la conocía ´personalmente, la cuenta que él vio, era
de otra persona, su prima decía ella.
Las dudas  y los temores se habían posesionado de Roberto.
Y ella le juraba que su amor era verdadero y que el próximo
año estaría con él viviendo, y de alguna manera pagándole
con amor y con entrega de mujer fiel y honesta todo lo que
él le había dado y ayudado.
Pero no fue así porque la vida dio un viraje en Roberto y
aquella mujer se fue retirando de él poco a poco.
Dicen que las personas se conocen mejor por su carácter.
Un día Roberto mostró su lado oscuro de decir las cosas,
quizás molesto o bravo recalcó un detalle y eso no le gustó
a ella y eso fue el detonante final porque desde ese momento
aquella mujer  mostró sus verdaderos pensamientos y con
acciones tal vez preconcebidas fue preparando su alejar
de él y para mostrar su reptil o anfibio que anidaba en ella.

Roberto que la sentía algo  y  que pensaba conocerla
, fue desmoronándose física y espiritualmente.
Hasta  que un cuchillo de ella se lo clavó en el pecho.
Y se alejó para siempre.
La noche de su herida mortal, Roberto se desangró
tras el teléfono y una llamada quedó colgada:

- ¡aló, aló!
perdone, llamada equivocada.



Rafael Deliso
20/12/2014

Licencia Creative Commons
La llamada equivocada. por Rafael Deliso se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.
Basada en una obra en http://ubunturamade.blogspot.com/.



viernes, 12 de diciembre de 2014

Si en un instante..


XII

Si en un instante pudiera

quitarle el sonido al latido,

le pondría la música de la

lluvia al caer en tus ojos.



Música de árboles y flores.

Del batir del viento en las

pestañas de las hojas del

mango.

¡Oh, alborotada floresta

de abril!

¿Cómo imaginar la lluvia

en los aleros de esas casas

de tu pueblo?

Tú con tu cabello negro y

Suelto y un cintillo blanco.

¡Y tus grandes ojos negros!

Recorriendo calles de piedras,

flores andinas a tu alrededor.



Si en un instante pudiera recoger

el sonido de la flauta

en tu voz,

hilaría esta música

de la lluvia en tus ojos.



Hilaría un eco

de latidos interminables

en la lluvia de abril.

En los ocasos pájaros

de húmedas alas.



De ojos y cabellos

que desgrana la noche

con su lluvia.


 (De "Raigambre de luz")
Rafael Deliso
12/12/2014

Licencia Creative Commons
Si en un instante... por Rafael Deliso se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.
Basada en una obra en http://ubunturamade.blogspot.com/.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Distancia.



XI
Distancia.


La distancia es un hilo inquebrantable

a veces por la costura

del silencio.

Es un anhelo madurado entre

La sábana y la noche,

sostenido

por una voluntad férrea,

en el día

de querer disolver nubes

en dos cielos.

Llenar dos soledades distantes.

En dos vidas por vivir,

aún separadas

por el trágico instante

del beso prohibido.

(De: "Raigambre de luz")
Rafael Deliso
10/12/2014

martes, 9 de diciembre de 2014

Guanibu.



GUANIBU


Te he llamado a través  de secas hojas.

De un puente,

con cristalinas aguas corriendo.

Una cinta de cobrizo ocaso

la he amarrado

a tus diminutas manos de ramas.

Has venido con el sello de la noche.

Cuajada de estrellas.

En una ingrávida Vía Láctea,

en caballos de fugaces luceros.

Atiborrada de anhelos y deseos

a buscar un nombre en el silencio

Te he llamado Guanibu

"esencia fresca de manglares y

Xerófilas plantas"

Tuna del desierto.

Cuarzo volcánico en flor.

Pájaro oxigenado de nubes.

Liana velluda al lado del volcán

junto a la aérea orquídea.

Te llaman las sombras de

claridades ocultas.

Te exime el silencio de otras verdades.

De otras culpas.


Eres profundidad cóncava.

golfo quieto.

Cobertizo de roja arcilla.


Eres Guanibu…

(Del libro inédito: "Poemas entre Trincheras")


Rafael Deliso
09/12/2014