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domingo, 24 de enero de 2021

DESCONOCIDA.




De pie quedé.
Sobre el crucifijo cinco letras.
De frente la flor me miraba.
Desangró sus venas en la tierra.
El crepúsculo rompía sus telares en el cielo.
Nadie para sentir mis raíces
en la gravedad del día.



Rafael Deliso Guerra
24 de enero 2021
Uruguay

jueves, 3 de septiembre de 2020

UN TERO, SU GRAZNIDO Y LA ENSEÑANZA.


RELATO.

Un tero graznaba dando largos alaridos y presagiaba algo bajo el cielo gris y lluvioso de la mañana.
Era un  aviso.Una alarma larga y prolongada. Un acontecimiento por venir.
Margot se vistió de prisa y no le puso mucha atención al pájaro que pasaba por encima de su chimenea

Se puso el vestido rojo con círculos negros que había comprado en la capital y calzó sus fragantes sandalias de cuero cuyo regalo se lo había dado Rubén durante el cumpleaños de su madre. Salió disparada hacia el centro en su auto en dirección al supermercado a restaurar las vituallas de la semana.  En ruta hacia el supermercado se le pinchó la rueda derecha de su auto y no pudo continuar hasta donde se dirigía ir esa mañana.
Un sujeto extraño se le acercó y le dijo que sí la podía ayudar con la mala suerte que le  arrebató la cartera en el acto.
Recordó el momento que su esposo le había dicho que el sábado él la llevaría a hacer compras de los avíos que se necesitaban. Lloró de la rabia que alguien así se aprovechara de su dolor o momento difícil de su llanta y actuara de esa manera tan vil.
Sus gritos pusieron en alerta a la policía que no muy lejos de allí estaban de guardia y estos acordonaron la zona y radiaron la situación del robo, dando con el ladrón. El dinero había desaparecido de la cartera de Margot pero sus documentos estaban intactos.
El ladrón había tirado el dinero hacia sus compinches que lo esperaban más adelante antes que lo detuvieran.
Margot aún algo rabiosa y confundida pudo aprender una lección y era tener paciencia y estar conforme con lo que tenía en casa, total había suficiente en la alacena ,( algo que no era muy diestra en ese punto, "tener paciencia") .Debió esperar hasta el sábado porque aún tenía víveres para terminar la semana. Su llanta fue restaurada con otra que tenía en el auto y se dispuso regresar a casa. Su esposo vino de súbito al saber de lo sucedido y todo pasó de un susto y de un aprendizaje nuevo. Estar conforme con lo que tenía y no ir a comprar tan apresurado
El sábado estaba cerca.
En los oídos de Margot el pájaro seguía rasgando el cielo con su alarma.

Su aviso chocaba en sus tímpanos como una ola golpeante de resaca en esa mañana de invierno.
Fue una señal inequívoca.


Rafael Deliso Guerra
3 de septiembre de 2020
Uruguay. 

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Licencia de Creative Commons
UN TERO, SU GRAZNIDO Y LA ENSEÑANZA. by Rafael Deliso is licensed under a Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://ubunturamade.blogspot.com/2020/09/un-tero-su-graznido-y-la-ensenanza.html.



miércoles, 2 de septiembre de 2020

LA CARTA.

LA CARTA. RELATO. (Un instante de amor puro)

Se quedó casi toda la noche frente a la lámpara, debajo del brillo fluorescente y de la pálida luna esperando que se asomara a la ventana.
La noche se sentía honda y palpitante sobre el banco que sentado esperaba.
Tenía un ramo de flores cortadas de su jardín.
Esperaba tan solo que se asomara a la ventana.
El frío se hacía presente y rasantes gotas de rocío se deslizaban de las hojas del árbol donde se cubría de la lluvia tempranera.
Miraba de soslayo por si se asomaba. Era Rosa Rocío la mujer que amaba en el barrio.
No se le había declarado pero le demostraba con cortesía y buenos modales y atenciones cuando se presentaba la ocasión.
Ella aunque no lo había aceptado como tal era receptiva a sus atenciones y no le correspondía como él esperaba, no obstante, tampoco lo rechazaba.
Era cuestión de tiempo y él lo sabía. 
También conocía que Rosa Rocío había sufrido tantos desencantos y decepciones que era un poco cuesta arriba poder tener su amor de la noche a la mañana.
Esa noche Raúl se quedó hasta tarde y lo sorprendió una fuerte luz que venía de la ventana de Rocío, su corazón palpitó fuertemente y una nota escrita por ella dejó rodar por la ventana.
Decía :
"Raúl te he hecho esperar mucho y sé que me amas, ten paciencia que desde hace tiempo mi corazón ha latido por ti y nunca te lo he demostrado, y más bien he sido indiferente contigo.
Guarda las flores y ponlas en agua. Mañana hablaremos y ten fe que mi corazón te pertenece."
Con todo el amor tu Rocío.
Raúl tomo el papel perfumado con la fragancia de su amada y se lo guardó después de besarlo mucho.
La lámpara ardía con un nuevo fuego.
Y la luna se sumergía lentamente en el lago y bebía alguna poción mágica.
El corazón de Raúl palpitaba fuertemente y se le salía del pecho.
Se fue caminando poco a poco hacia su casa
y la luna lo seguía sigilosamente. 


Rafael Deliso Guerra
2 de septiembre 2020
Uruguay

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Creado a partir de la obra en https://ubunturamade.blogspot.com/2020/09/la-carta.html.

lunes, 31 de agosto de 2020

OLAS Y ESPUMAS ROMPIENDO EN MI ORILLA.




Las olas fueron rompiendo sobre la orilla de la playa. 
Con bravura e ímpetu una a una. 
Las espumas del mar disolvían tu nombre de piedra marina y sílfide. 
Fuiste escalonando sobre viejas caracolas al paso de las gaviotas remolinadas en el azul cielo. 
Golpeaba la costa con mucha fuerza. 
Rompías los cristales de sales de rocío al amanecer. 
Un pedazo de carne sin latidos flotaba en la inmensidad del mar. 
Desprovisto de corazón y sin sentido.
Las olas seguían rompiendo sobre la orilla del mar y una voz ronca y trémula como una nota suspendida en fuga o quimérica sonata se oía dentro de las espumas del mar. 
Un sonido cóncavo se desprendía de una piedra azul turquesa que veía caer hasta la profundidad del golfo. 
Me fui lentamente hundiendo contigo.
Las náyades traían un perfume de rosa marina en sus pétalos ingrávidos. Con tu piel rosácea.
Desprendí mis manos y pies en el agua.
Saqué mis ojos de mis bolsillos. 
Puse mis lentes sobre un pececito. 
Entré desnudo al azul verdoso de tus ojos y fui disolviendo mis carnes en las tuyas. 
El mar embravecido rugía como león hambriento. 
Poco a poco fui tomando calma sobre el atardecer que moría entre verdes filamentos de algas en tus ojos.
La nada me absorbía.  
Un raro respiro de mar se sacudía en mi café esa mañana


Rafael8 Deliso Guerra. 
31 de agosto de 2020
Uruguay.

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sábado, 29 de agosto de 2020

LEJANÍA





Micro relato.


Y los hombres miraban esa otra libertad detrás del armazón de hierro.Una libertad con azules alas y afelpado grisáceo que sobre la lejanía volaba y revoloteaba entre frondas y caía vertical en sus sueños como un almohadón dorado. La distancia parecía ascua y la verdad acuífero.
El silencio prolongado de sus manos encallaron en los puertos. Y las gaviotas llevaron el mensaje de no ataduras sobre su pico.

Rafael Deliso
29 de agosto 2020
Uruguay.

sábado, 1 de agosto de 2020

EL RICO Y EL MENDIGO.

EL RICO Y EL MENDIGO.
RELATO. 

Hubo un hombre que tenía  solamente mucho dinero. No tenía más nada ni a más nadie.Su dinero lo hacía poderoso y grande. Se jactaba todo el día de pavonear sus riquezas al salir el sol dentro y fuera de casa y fanfarronear a viva voz: ¡soy muy rico, soy muy rico! Su casa era de mármol incrustado en todas las paredes con piedras de lapislázuli para contactar con los espíritus guardianes sus pertenencias y no ser robadas, y en el  jardín un pavo real de oro macizo sobre una fontana de alabastro puro,el oro era  igual en sus baños, la piscina de material traído de la India, los muebles de Francia y un coche de oro y plata hecho en Italia por el mejor fabricante de autos. Sus riquezas eran incontables y su vida un lujo. Era un hombre muy rico. Podríamos decir el más rico del planeta tierra. Pero al canto del pájaro en el árbol, al paso del viento sobre las ramas y al espejo del rocío sobre la hierba. Al brote del sol entre las frondas, se sentía triste. Era un hombre sin riqueza interior.  

Pasa un mendigo cantando una dulce canción:   

Brotan las ramas del árbol   
de nada te sirve tu mármol.  
La, la, la   todo es vanidad.  

Llora el hombre rico
y al atardecer muere.  

Ese día en el cielo el hombre rico va a un fuego devorador. Su alma se quema lentamente. Grita por querer volver y repartir sus riquezas entre los pobres y desposeídos. De nada sirvieron sus riquezas. Y menos sus ruegos. Se quemó todo lo que acumuló en su corta vida.  

Se oye una canción:  
Las riquezas de nada sirven   
si vives solo para ellas.  
La, la, la   
se queman como centellas.
  

FIN DEL RELATO.   


Rafael Deliso Guerra 31 de julio de 2020 Uruguay. 
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miércoles, 29 de julio de 2020

CONOCER A LOS DELFINES.

CONOCER A LOS DELFINES.
RELATO.



Le había pedido a mi papá que me llevara a conocer a los delfines.
Eran mis vacaciones de agosto y estaba emocionado para visitar con ellos 'El Parque Nacional Mochima'.
Salimos de la isla de Margarita en Ferry hacia Puerto La Cruz y de allí nos trasladamos a Mochima.
Nos paramos en la entrada del pueblo de Mochima. En una venta de empanada desayunamos. Nunca había comido unas empanadas como en aquel negocio del pueblo.
Abordamos una pequeña embarcación en el muelle. Mi madre me tomó de la mano para subir al bote. Veía gaviotas picoteando el espejo del mar. Otras volaban dando giros como una ecuación aérea. Se oían griteríos de niños en la playa. Subimos a las 7:45 al bote.
Era una embarcación pequeña.
El sol se levantaba tibio sobre el horizonte. La barcaza se mecía con las olas del mar.
El cielo era muy azul. A través del cristalino sol las gaviotas hacían acrobacias en el cielo. Era todo un gimnasio de vuelo y aleteo. Íbamos cinco en la pequeña embarcación :mi padre José, María mi mamá, Eugenia mi hermanita, mi persona  y el hombre que conducía el bote. Con una música divina y celestial, los delfines se paseaban por el azul mar. Logré contabilizar hasta 20 delfines. Bailaban con un ritmo hipnótico. Se sumergían y afloraban desde la profundidad del océano con una belleza indescriptible y brotaban moviendo su dócil y tierna cabeza.
Algo mágico y maravilloso para mis doce años.
-Estás contento, Miguel, de verlos tan cerca. Me dijo mi padre.
-¿Te gusta tu regalo de vacaciones?
Mi madre veía el mar con éxtasis.
Le respondí con un ¡Sí!
El conductor del bote nos llevó a una exótica playa, de aguas cristalinas y color turquesa, arenas blancas. Comimos pescado fresco, recién frito en la orilla del mar. Parte de la tarde nos bañamos en esa playa. Al atardecer nos recogió el hombre y nos llevó de regreso.
Había cumplido mi sueño de conocer a los delfines en Mochima. 
Un delfín es como una cajita de música que alumbra el cielo con su perfume.
Esa frase que inventé la escribí en mi diario.

 

Rafael Deliso Guerra.
28 de julio de 2020
Urugua.   CONOCER A LOS DELFINES. 

RELATO.


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